Usos curativos del agua de mar.

Dando una mirada hacia la historia, recordamos, con especial referencia en este tema al destacado investigador, fisiólogo y Visionario francés René Quinton quien descubrió toda la riqueza del agua de mar y la tradujo para el bien de la humanidad en sencillosdispensarios marinos en los que se curaron miles de niños y adultos administrando el agua de mar por distintas vías. Fue el que difundió todos los fundamentos, propiedades y leyes que explican cómo el agua de mar es el nutrimento por excelencia, imprescindible para que cada uno de los cien billones de células que componen nuestro organismo funcionen en óptimas condiciones. Esa sabiduría de la primera célula, surgida del agua de mar, ha permanecido constante en el “sin tiempo” como testigo del protagonismo de la biología en el origen de la vida.


Es aceptado universalmente que del mar salió la primera célula madre que dio origen a todos los seres vivos que hoy habitamos en la tierra. Esa célula contenía en el ADN de su núcleo la sabiduría que ha ido transmitiendo a sus descendientes a través de la información que tenía, y que sigue teniendo, para dar lugar a la aparición en el planeta de todas las especies vivas, tanto vegetales como animales.


René Quinton, después de demostrar experimentalmente que el Plasma Marino es el sustituto natural del Plasma Sanguíneo Humano, destacó y coincidió con Claude Bernard, en que el organismo humano es una gran pecera o acuario, en la que el agua de mar es el 75% de su contenido y las células que están sumergidas en ella son los peces que conforman el 25% restante. La vida de esos “peces”, las células, dependerá de la calidad del agua de la pecera. Mantener en cada una de las células el equilibrio físico y bioquímico del agua, las sales marinas que disueltas, es el secreto para una buena nutrición celular y, por lo tanto, para disfrutar de una salud óptima. Este equilibrio entre la célula y el medio que le rodea, Alfred Pishinger lo explicó basándose en el concepto que Cannon introdujo sobre la homeostasis.


EL AGUA EN LA TIERRA Y EN EL ORGANISMO


La Hidrósfera, formada por los mares, ríos y lagos, constituye algo más que el 70% de la superficie terrestre. De la misma manera y en consonancia con la proporción acuosa del planeta, el cuerpo humano está constituido por un 75% de agua. En el recién nacido, un 97% es agua. En el adulto un 75% es agua. El cerebro humano es agua en un 75%. La sangre contiene un 78% de agua y un 22% de elementos sólidos.

El agua está por todas partes y dependemos de ella para vivir. Gracias a sus notables propiedades para sustentar la vida, el agua es el canal que utiliza el organismo para realizar todas sus reacciones químicas, físicas y biológicas. El agua actúa como catalizador, como sistema de transporte, como termostato, y para abastecernos de nutrientes y de impulsos eléctricos. En el cuerpo humano existen cien trillones de células llenas de agua y rodeadas por agua. El agua actúa a todos los niveles del ser humano. Somos criaturas acuosas viviendo en un planeta acuoso. El 97% de todo el agua del planeta se encuentra en los océanos, con un volumen aproximado de 1.370 millones de kilómetros cúbicos.


El agua de mar es la única “agua real”, ya que es la fuente de todas las demás aguas dulces del planeta. Es la más rica y completa de todas las agua minerales y también la más abundante de la tierra. La evaporación del agua en la superficie de los océanos se condensa en las nubes y regresa a la tierra en forma de lluvia, un agua que carece de minerales. El agua de lluvia da volumen a los ríos y estos regresan al mar, cargados de minerales que recogen de la tierra y de las piedras, gracias a su poder como disolvente universal. De vuelta en los mares y océanos, el agua de río se mezcla con el agua y los minerales marinos, alcanzando la perfecta homeostasis que nos ofrece el mar como órgano con personalidad propia, es el eterno ciclo del agua, pero la fuente siempre es el agua oceánica.

PODER CURATIVO DEL AGUA DE MAR

Teóricamente estamos diseñados para nacer y vivir sanos, equilibrados, sin enfermedades. La enfermedad es la consecuencia de la rotura del equilibrio de algunos componentes del organismo. El agua de mar basa su poder curativo y preventivo en tres ejes que se mueven

equilibradamente gracias a la información que les suministra la sabiduría innata del ADN marino. Precisamente esos ejes son el fundamento que tratan de perseguir las terapias existentes en todos los países de la tierra, tanto las químicas y, sin excepción, tóxicas, como las orgánicas o naturales e inofensivas.

Los tres ejes son: